Emigrar a Canadá, ¿o a Quebec?
Por Javier Fuentealba *
Mi familia y yo hemos inmigrado a Quebec a través del programa “profesiones en demanda” que ofrece el Consulado de Canadá en Chile. Tras años de llenar formularios, reunir papeles, tener una entrevista y realizar los exámenes médicos, fuimos aceptados y nuestro pasaporte timbrado con la visa de residente permanente. Luego hicimos nuestro viaje y comenzamos nuestro nuevo proyecto de vida.
La llegada a Montreal es difícil, en especial si no
se tiene donde alojar. Nosotros arrendamos un departamento desde Chile, de
modo que teníamos que retirar las llaves en la oficina del “corredor”
e irnos a nuestro departamento, trámite que funcionó muy bien.
Sin embargo, hay que comprar lo necesario para comenzar a habitar el departamento,
es decir, camas, mesa, sillas, sillones, etc. Es muy cierto que en los primeros
meses de llegado a este país, uno gasta gran parte del dinero, que
el común de los inmigrantes traemos.
Para la mayoría de los trámites que uno debe hacer desde la
llegada a este país, hay una gran cantidad de versiones, las que van
desde las muy positivas hasta las más desastrosas, las cuales he llamado
“mitos y leyendas”. Mito y leyenda: Hay que esperar meses por
el curso de francés que dicta el gobierno. Falso. Cada vez más,
los inmigrantes estudian ingles y no francés, de modo que no es difícil
encontrar que los cursos del gobierno no se completan con los inmigrantes
que llegan. Mito y leyenda: No importa donde vivir en Montreal. Falso, desgraciadamente,
al igual que en Santiago, existen barrios buenos y otros malos, de hecho en
los diarios de distribución gratuita ya comienzan a aparecer noticias
de personas “acuchilladas” en el metro o en las estaciones del
mismo, los más puristas dirán que eso pasa una vez al año,
pues no, de acuerdo a los mismo diarios, ya se registraron 2 y hasta 3 casos
en una semana. Es muy importante escoger bien el lugar donde habitar, en especial
si se tiene niños de corta edad. Mito y Leyenda: educación y
salud gratis. Absolutamente cierto. El gobierno de Canadá subvenciona
la educación de todos los habitantes hasta la secundaria (la enseñanza
media en Chile), sin embargo existen los establecimientos 100% subvencionados,
los semi subvencionados y los privados. De acuerdo a las estadísticas
gubernamentales de medición de la educación, son los establecimientos
privados los que entregan una mejor formación a los estudiantes, tanto
de valores (que aquí es muy fácil de perder) como en educación.
La salud es gratis para todos, y sin excepción. El sistema de salud
está en crisis y, sin duda, es lo peor de Canadá. Independiente
de las razones (de las cuales existen muchísimas versiones), la realidad
es que enfermarse aquí está prohibido. Las esperas en las urgencias
pueden llegar a ser tediosas y maratónicas, es decir, hablar de 15
horas de espera o más no es una exageración. La realización
de exámenes puede tomar meses y incluso años, etc. Mito y leyenda:
La tarjeta de salud es válida al tercer mes desde el arribo a Canadá.
Falso, nosotros realizamos este trámite al segundo mes de llegada a
Montreal, y el oficial nos contó los tres meses desde la fecha en que
realizamos el trámite. Mito y leyenda: Si no cuentas con dinero puedes
solicitar ayuda al gobierno. Absolutamente cierto. Existen muchas formas de
recibir ayuda en este país, ya sea en alimentos, ropa e incluso dinero.
Hay organizaciones gubernamentales que ofrecen ayuda, así como organizaciones
privadas o las Iglesias.. Mito y leyenda: No hay discriminación por
etnia, sexo y edad. Es un tema difícil, pero hay que ser sincero es
falso. Existe una discriminación muy bien disfrazada y sutil, por ejemplo,
en los cursos de francés que dicta el gobierno, los profesores te enseñan
que el 90% de los trabajos no se dan a conocer públicamente y que sólo
en el 10% restante se realiza “una selección de personal”.
La lista suma y sigue.
Después de nuestra llegada comenzamos los trámites de inscripción en el curso de francés, solicitar la tarjeta de salud, solicitar la tarjeta de residente permanente, etc. Las personas que están a nuestro alrededor nos informaron donde realizar los trámites (en realidad cómo llegar a las direcciones que aparecen en los papeles que te entregan), pero no te informan cómo enfrentar el trámite. Al final, tiempos más o tiempos menos, todos los papeles fueron recibidos y nuestra situación quedó en regla.
Al finalizar el curso de francés, nos enfrentamos al mundo laboral, es decir, empezamos a realizar postulaciones a trabajos. No pasó mucho tiempo y nos llamaron a nuestras primeras entrevistas y comenzaron, también, nuestras primeras decepciones. Técnicamente nuestros CV ofrecían lo que los puestos exigían (por eso que nos llamaban), sin embargo en las entrevistas nos encontramos con razones como: “el francés que habla no es bueno”, “el inglés que habla no es bueno”, “no pertenece a la Orden profesional”, “no ha trabajado antes en Quebec”, etc., por lo que no éramos escogidos para ocupar las plazas ofrecidas. Empezamos a hacer averiguaciones sobre los cursos de francés y nos encontramos con la triste realidad que el gobierno de Quebec disminuyó los niveles de 5 a 3 en los últimos años, las razones que motivaron esta disminución no son claras, pero poco importa porque la situación ya es así.
Nuestra experiencia en la búsqueda de trabajo fue frustrante y decepcionante. Tras ver las situaciones de profesionales de otros países que pasaban por lo mismo, comprendimos que el programa de “profesiones en demanda” no es sino una manera de filtrar a las personas que inmigran a este país desde el punto de vista de formación profesional. Como dijo, en broma, un profesor en una clase de francés: “esta provincia requiere ingenieros que sepan hacer el aseo”. Claro es un chiste, pero un chiste con mucha realidad. Hay profesiones que te obligan a pertenecer a la Orden (algo así como los colegios profesionales de Chile) para poder trabajar aquí, por ejemplo los médicos, ingenieros, abogados, veterinarios, enfermeras, etc. Y ahí comienza el nuevo problema, a saber, un veterinario de Chile jamás entrará a la Orden de veterinarios de Quebec, la única opción que tiene este profesional es estudiar nuevamente en la Universidad. Para un médico es muy difícil, ya que debe pasar tres exámenes para luego hacer una pasantía en un hospital y después poder trabajar como médico general, sin embargo los cupos para las pasantías son limitados y las listas de espera larguísimas, incluso para los médicos egresados de universidades quebequenses. Además, las postulaciones a las pasantías se hacen una vez por año. Los abogados deben estudiar la carrera de nuevo, tal vez les puedan homologar algunos ramos, pero el resto se debe hacer nuevamente. Los ingenieros deben realizar una cantidad de exámenes que determina la Orden después de analizar sus papeles (diploma, especialidad, experiencia, etc.). La Orden exige que los ingenieros extranjeros hayan estudiado carreras de 5 años o más, es decir, los Ingenieros de ejecución chilenos quedan inmediatamente excluidos y pasan a “no tener profesión”. Por lo tanto, o deben estudiar ingeniería de nuevo o buscar otro camino. Las enfermeras deben realizar un trámite más simple, ya que realizan un curso de actualización de 6 meses y luego están listas para el mundo laboral. Las enfermeras universitarias chilenas tienen una altísima probabilidad de insertarse rápidamente en el mundo laboral con su profesión.
Cuando uno entiende todo lo que he expuesto anteriormente ya ha pasado un año (o más) de su arribo a este país, el dinero que se traía ya no está, se ha completado el curso de francés del gobierno y la subvención económica no existe, no se ha encontrado trabajo en lo tuyo y la posibilidad de encontrarlo es cada vez más lejana, es decir, entiendes la primera frase que escuchaste, aquella que te dijeron a tu llegada, con una cara sonriente: “Bienvenido a Montreal”.
Después de este “balde de agua fría” se comienza a hacer lo que hace la mayoría de los inmigrantes del programa “profesiones en demanda” realiza: médicos como choferes de taxi o como corredores de propiedades, abogados recogiendo fruta, ingenieros haciendo aseo, veterinarios trabajando en una línea de producción, es decir, realizar las labores que la gente de acá no realiza y para lo cual no hay exigencia de idioma, de orden profesional, etc. Pero los más optimistas te dicen que puedes volver a estudiar en la Universidad, lo cual es cierto, pero ya dije antes que con los años se hace cada vez más difícil encontrar un empleo, lo cual es lógico, entre un veterinario recién egresado de 25 años y otro de 45, ¿Cuál cree usted que escogerán?
* El autor del texto es ingeniero y ha inmigrado recientemente a Québec.
E-mail: javierfuentealba@yahoo.com
