
Una perspectiva feminista hacia
el bicentenario de una exiliada política chilena.
Jacqueline Oxman-Martínez*
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Una perspectiva
Sería imposible continuar en esta línea de pensamiento cuyo objeto es la importancia del bicentenario y el rol de las mujeres en un sentido amplio, sin mencionar aunque sea en un par de líneas, el importante rol de la primera mujer de América del Sur, elegida Presidenta de la República por la vía democrática de su país y por una voz mayoritariamente femenina, nuestra querida y admirada Michelle Bachellet. Su aporte a las mujeres chilenas traspasa los límites de esta pequeña contribución. (Su obra) es probablemente objeto de polémicas interminables como acostumbramos a tener, los cambios en las leyes de la herencia, el aporte y la valorización de la salud de las adolescentes pertenecientes a las clases desfavorecidas, la importancia otorgada a los jardines infantiles1, entre tantas otras contribuciones de envergadura que no pueden pasar desapercibidas. A través de América Latina, diferentes movimientos de mujeres se han caracterizado por un malestar de identidad y una dosis de culpabilidad. ¿Cómo puedo hoy, yo con mi identidad fragmentada por las múltiples intersecciones que determinan y condicionan mi yo o mi ser, enfocar la compleja realidad chilena luego del desmembramiento de aquel ideal femenino proveniente de la América imperialista de una supuesta hermandad feminista occidental, blanca y homogénea aunque sólo en su apariencia? Sería falso decir que esta supuesta hermandad representa a Chile o lo hizo alguna vez. La perspectiva feminista de América Latina y en particular de aquellas feministas más radicales desde un punto de vista histórico está basada en el mejoramiento de las condiciones de trabajo de las mujeres pertenecientes a la clase obrera. Como simple ejercicio de memoria recordemos que el primer Congreso Feminista Internacional tiene como sede la metrópolis de Buenos Aires en 1910 2. Se trataba en esencia en aquella época de un maternalismo con carácter moralizador en el que se vislumbra en el discurso una equivalencia entre la mujer y la maternidad. Gran parte de las luchas feministas emergen consecuentemente de esta concepción. De allí surgen a posteriori, las batallas sobre los derechos políticos y entre uno de los más importantes el derecho a voto, la educación de las mujeres y las reformas legales que derivan de ello. Es fundamentalmente a partir de la década de los setenta, de aquel duro período marcado por las dictaduras de Chile, Argentina, Uruguay, Perú, y Brasil3, entre otras, que el feminismo se expresa a través de un nuevo militantismo, de una participación activa en las calles, en el que las madres de la Plaza de Mayo ejemplifican vívidamente una resistencia que consolida nuevas formas de socialización y pactos femeninos. Estas nuevas coaliciones son propias a nuestro hemisferio y tienen un carácter regional original y único. Ellas permiten transmitir de manera perentoria y permanente la contingencia política y económica de este continente cuyas venas aún continúan abiertas en ciertas áreas. Se observa en este período un rechazo marcado a la violencia y a las diferentes expresiones del poder, se lucha por la liberación de prisioneras y prisioneros políticos, se denuncia la tortura y se manifiestan un conjunto de reivindicaciones de derechos civiles y humanos que nos permiten interrogarnos acerca de las vivencias cotidianas femeninas, empezando por la sexualidad, el aborto y la maternidad4. Creo importante mencionar las luchas de nuestras compatriotas chilenas contra el régimen autoritario de Pinochet, reveladas en un slogan que pregona ‘Democracia tanto en el país como en la casa’ a este slogan algunas reformistas regionales más osadas agregan ‘y en la cama’5. En los países del Cono Sur las dictaduras expanden una ola de violencia, de tortura y de terror que se identifica al dolor y sufrimiento de mujeres y hombres condenados por sus convicciones a la tortura, a la prisión y al exilio. Entre estos últimos se encuentra nuestro núcleo familiar por lo cual, no es raro entonces pensar en términos personales, que a partir de mi tesis de doctorado titulada ‘Del Estado Providencia a los regímenes burocráticos autoritarios, el caso de Chile’6, al igual que las feministas de la dicha segunda ola centrara mis intereses en los temas de los derechos humanos, la violencia y el acceso a la salud de las mujeres emigrantes. Hoy Chile presenta un rostro nuevo, una militancia que aún desconozco desde lejos y en la que me gustaría participar activamente. El país vive una transformación de los temas políticos y tal vez una canalización a través de las innumerables redes de mujeres y de organismos comunitarios no gubernamentales, (de) esa militancia social representada entre 1970 y 1973 durante el gobierno de Salvador Allende por la fuerte presencia de los partidos políticos y las agrupaciones de barrio. ¿Cuáles son nuestras metas como mujeres respecto al bicentenario? Seguir entre otras cosas el ejemplo de nuestra presidenta y su entereza inquebrantable, luchar en todos los frentes por la igualdad de mujeres y hombres, romper el ciclo de la pobreza, y afirmar como (diversos autores) las colegas mexicanas Bartra y Valades ( 1985)7 que el feminismo es una lucha consciente y organizada de las mujeres contra un sistema clasista, sexista y también racista que explota y oprime de maneras múltiples a los grupos situados al margen de la esfera del poder. Los temas que exigen ser tratados prioritariamente son aquellos que tocan la pobreza fundamentalmente femenina, el aborto, la violación y la violencia contra las mujeres que hoy se expresa, como en el pasado, en la trata de mujeres que es una de las manifestaciones extremas de la violencia y la opresión. Referencias 1 Firma de un acuerdo entre la Presidenta Bachellet, la Junta de Jardines
Infantiles de Chile y la Universidad de Montreal, representada por el
rector, Sr Luc Vinet y el profesor Sr Richard Tremblay, Director del Centro
de Excelencia del desarrollo infantil. 3 Mafia, Diana et Kurschnir, Clara (1994). (Bajo la dirección de). Capacitación Política para mujeres: Género y Cambio social en la Argentina actual. Buenos Aires: Feminaria Editora 4 Di Tella, Torcuato; Chumbita, Hugo et Gamba Susana (2001). Fajardo, Paz. Diccionario de Ciencias Sociales y Políticas. Buenos Aires: Emecé Editores S.A. 5 Vargas, Virginia (marzo 2003). “Los procesos feministas latinoamericanos en el nuevo milenio: Identidades descentradas en lo nacional y lo global”, Revista Aportes Andinos, Emergencia de los Movimientos Sociales en la Región Andina. Disponible en Internet: http://www.uasb.edu.ec/padh/revista ________ (1998). “Los nuevos derroteros de los feminismos latinoamericanos
en la década de los 90. Estrategias y discursos”, mimeografía,
Lima. *La autora del texto es socióloga, Investigadora Invitada, Escuela de Servicio Social de la Universidad de Montreal y Centre de recherche interdisciplinaire sur la violence familiale et la violence faite aux femmes (CRI-VIFF).
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