Mi experiencia de inserción en el mercado laboral en Montreal
Por Paula Herrera *

Mi nombre es Paula Herrera, chilena, residente desde hace un año y unos meses en Montreal, Canadá, casada y de profesión arquitecto. En el presente artículo voy a compartir con ustedes mi experiencia de inserción en el mercado laboral en Montreal.

Supongo que para cada personalidad y profesión este tema debe ser diferente. En mi caso, hay muchos factores que son absolutamente locales como los aspectos legales, estructurales, de clima y cultura. A ello se suma el factor social, no menos importante: los contactos.

Cuando estábamos haciendo la postulación para la residencia permanente, el Ministerio de Inmigración, al estar en conocimiento que yo era arquitecto, me envió a Chile un sobre con todos los antecedentes sobre el ejercicio de mi profesión en Québec. Gracias a ello me preocupé de traer mis notas, título y malla curricular (todo timbrado por todos los organismos pertinentes).

Para obtener el permiso del Colegio de Arquitectos (115$ CAD) y en definitiva poder tener derecho a utilizar el título de arquitecto y firmar planos, es necesario:

1. Hacer el reconocimiento del título en el CCCA (Consejo Canadiense de Certificación en arquitectura), quienes analizan la malla curricular (todas las materias cursadas) y determinan, en conjunto con la experiencia laboral si el candidato cumple o no con los requisitos locales. Si es necesario, exigen cursar en la Universidad (a costo del candidato) algunas materias como mecánica de construcción, costos de construcción, seguridad de los edificios, práctica profesional.
2. Pagar aproximadamente 750$ CAD por el estudio del dossier en la CCCA.
3. Una vez obtenido el reconocimiento del título, es necesario hacer una práctica profesional de 3 años, a menos que el candidato tenga experiencia suficiente (según una lista de requerimientos), entonces se exigiría 1 año.
4. Rendir un examen norteamericano llamado ARE (Architect Registration Examination) cuyo costo varía entre 92$ CAD y 143$ CAD)
5. Rendir el examen del Colegio de Arquitectos, hay una sesión una vez al año, y cuyo costo es de 87$ CAD
6. Rendir un examen de francés de la OQLF (Office québécois de la Langue française)
Y como si fuera poco, al entrar al Colegio de Arquitectos, es necesario inscribirse en la lista de arquitectos, pagar la cuota anual y el seguro de responsabilidad profesional lo que puede llegar a 1 500$ CAD anuales.

Una vez que llegamos acá, en vista y considerando que mi nivel de francés no era suficiente como para trabajar, decidí tomar los cursos de francés que imparte la Comisión escolar de Montreal (www.csdm.ca). Así podía desenvolverme mejor en este medio que es altamente francófono. En estos momentos estoy cursando el segundo nivel de francés escrito.

También nos acercamos a la Association Latino-Américaine et Multiethnique de Côte-des-Neiges (ALAC) , quienes me ayudaron a redactar mi currículum y carta de presentación. Ellos aconsejan que se insista, si se puede, en la búsqueda de trabajo en nuestro campo, porque es muy tentador comenzar a trabajar en cualquiera otra cosa, pero se entra en un círculo vicioso desde donde es muy difícil salirse.

Un consejo para los recién llegados: se debe realizar alguna actividad que permita establecer contactos, esto se puede hacer trabajando como voluntario, haciendo alguna actividad física, asistiendo a algún curso relacionado con la carrera, etc.

El gobierno de Quebec da mucha ayuda a las personas que se interesan en la inserción laboral, partiendo por Emploi-Québec (www.emploiquebec.net) que tiene un plan para ayudar a los inmigrantes incluso subvencionando el sueldo por un tiempo, permitiendo con ello el dar una oportunidad a los inmigrantes. En conjunto con Accès-Travail-Montréal ayudan también a la redacción del currículum en francés y a la búsqueda organizada de empleo.

En mi caso, los trabajos que he tenido hasta ahora han sido gracias a una cadena de contactos: el hermano de un compañero de aikido (ambos chilenos) trabajaba haciendo obras de construcción y me contactó para que diseñara y tramitara la ampliación y remodelación de una casa cerca de la estación de metro Laurier. No me pregunten cómo, pero fue en el segundo mes de mi arribo a Canadá. Los planos los hice en pies y pulgadas, en francés y obtuvimos el permiso de edificación en la Municipalidad sin mayores problemas, lo que prueba que el que quiere, puede. Cabe hacer notar que por menos de 300 m2 no se exige la firma de un arquitecto, así es que aparecía como dibujante.

La dueña de la casa trabajaba en una productora de películas y supo que buscaban un dibujante de sets para trabajar en una película que se filmaría en Montreal, así es que me contactó y obtuve mi segundo trabajo, que fue muy entretenido, ya que conocí todo el submundo del cine, nos desplazamos por la ciudad y trabajé en conjunto con diseñadores, constructores, etc. Tuve que leer el guión para entender el sentido que había que entregarle a cada set. Una de las personas que trabajaba en la productora necesitaba remodelar los baños y cocina de su casa, así es que me contrató para hacerle los diseños y planos, en coordinación con los especialistas. Hace poco comencé a trabajar en la reparación de tres garajes que con el peso de la nieve, colapsaron la estructura, por lo que nuevamente estoy en tramitaciones municipales y planos.

Sólo hay que armarse de paciencia y partir de abajo. A pesar de mis nueve años de experiencia profesional, encuentro necesario conocer bien el mercado local y el lenguaje. Espero prontamente hacer las gestiones para el reconocimiento de mi título y retomar el camino que con gran esfuerzo recorrí en Chile.

* La autora del texto ha inmigrado recientemente a Québec.
www.paulaherrera.com