Talleres Raíces
Ana Leyton* y Monserrat Riera-Tost*


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Talleres Raíces “Descubramos Chile”: una aventura exitosa
Hace algunos años, como más de alguno lo recordará, los miembros del Consejo de Administración de PROTACH decidieron destinar un monto importante de su presupuesto para algo que hasta entonces no se había hecho nunca en nuestra asociación: ofrecer actividades para niños de origen chileno. Durante los dos últimos años se barajaron diversas posibilidades, como por ejemplo, una presentación folclórica acompañada de un taller de una o dos horas en la que los pequeños podrían familiarizarse con nuestro folclore, la idea parecía atractiva pero no dejaría su marca, a juicio de algunos miembros del Consejo de Administración . Se presentaron varias proposiciones pero cada vez se tuvo la impresión que faltaba algo, una estructura más sólida. Es así como surgió, a comienzos del año pasado, la idea de dar forma a un proyecto de tipo pedagógico-cultural que permitiera a los participantes manifestar su interés por el arte, desarrollar sus habilidades artísticas y aprender diferentes aspectos de la cultura de nuestro país. Para tal efecto se formó un comité compuesto por Silvia Ponce, Monserrat Riera-Tost y Jorge O Rojas, todos ellos profesores con experiencia en distintos campos. El proyecto elaborado por el comité era ambicioso. En su primera edición anual, se ofrecería un ciclo de talleres que tendría por tema “Descubramos Chile” y que combinaría la geografía, la historia, la escultura, el teatro, la música, el baile, la pintura y la poesía. Estos talleres estarían destinados a niños y jóvenes de origen chileno y se llevarían a cabo en septiembre de 2008, como una contribución de nuestra asociación al mes de la patria. Desgraciadamente, nos vimos confrontados a una de las realidades más típicas en este tipo de actividad: el financiamiento. El concepto requería la inversión de una suma de dinero que iba más allá de las posibilidades de nuestra asociación quien contaba con un fondo para ello, pero que según los análisis de factibilidad nos parecía insuficiente. Los patrocinios necesarios no pudieron obtenerse pese a las múltiples gestiones realizadas razón por la cual se decidió postergar su realización. Se encomendó al comité la tarea de reformular el proyecto; en pleno trabajo de reestructuración surgió una “Varita mágica”: el llamado a postulaciones del Fondo concursable de DICOEX en cuyas bases se estipuló la categoría “pintura y dibujo” para el concurso de 2009. La decisión fue unánime, se participaría en este concurso. El comité modificó en consecuencia el proyecto de origen, teniendo sumo cuidado en no desvirtuar el objetivo principal de éste cual es el de sensibilizar y familiarizar a los niños y adolescentes de origen chileno a nuestra cultura y nuestras raíces mediante la realización de actividades artísticas y culturales estructuradas, incluyendo un concurso para estimular la creatividad y la expresión así como también la adquisición de conocimientos relacionados con hechos históricos, artísticos y geográficos de Chile. En febrero de 2009, el Consulado general de Chile en Montreal nos informó que nuestro proyecto se encontraba entre los trece ganadores. De inmediato se formó un nuevo comité, esta vez compuesto por Ana Leyton y Sergio Gutiérrez, ambos artistas, y por la responsable del proyecto quienes tuvieron como misión determinar la metodología de trabajo, seleccionar los contenidos específicos y planificar cuidadosamente el desarrollo de cada taller, cinco en total. Sergio sugirió utilizar la técnica del mosaico, obra colectiva que reuniría el conjunto de pinturas realizadas por los participantes en torno a un mismo tema, nos entusiasmó la idea de hacer algo diferente y novedoso. Quedaba sólo por establecer el contenido específico de la presentación pedagógico-cultural. Presentar a nuestro país de norte a sur no parecía tarea fácil. Chile, país de la diversidad, de grandes contrastes ofrece posibilidades infinitas. Tratamos de buscar la especificidad, de presentar esas riquezas que han llevado a la UNESCO a nombrar algunas de ellas Patrimonio Cultural de la Humanidad, lo que indiscutiblemente nos enorgullece. El desierto de Atacama, con sus tonos de ocre teñido de un colorido casi mágico cuando la naturaleza nos regala el fenómeno del desierto florido y la Fiesta de la Tirana que reúne año tras año miles de turistas nos pareció ideal para dar inicio a la aventura de este recorrido por nuestra larga y angosta faja de tierra. Continuando nuestro viaje hacia el sur, decidimos detenernos en nuestro puerto principal: Valparaíso. El mar que tranquilo lo baña, sus cerros, los legendarios ascensores declarados monumentos nacionales y una pausa poética en la Sebastiana para rendir homenaje a Pablo Neruda. El recorrido terminaría en la Isla grande de Chiloé donde botes, pesca y curanto son casi sinónimo de esta región. Junto a sus apreciadas iglesias, la arquitectura luce otra expresión característica de la isla: los palafitos, pintorescos representantes de la arquitectura marítima. Este recorrido temático sería presentado en imágenes comentadas. Relato de Ana Leyton, animadora Al comenzar el proyecto, la principal inquietud era la necesidad de reunir la cantidad suficiente de niños para el desarrollo de los talleres. PROTACH y el Consulado general de Chile utilizaron sus recursos y medios comunicativos para hacer un llamado a los padres de familia. Con gran sorpresa constatamos el interés suscitado: se inscribieron 32 niños de diferentes edades, las que varían entre los 4 y 14 años. Es así como comenzó esta gran aventura. El 31 de mayo de 2009 se dio inicio a la primera edición de Talleres Raíces bajo el lema “Descubramos Chile”. Durante cuatro sábados consecutivos, como estaba programado, se llevaron a cabo las sesiones de trabajo con gran entusiasmo de los participantes y sus acompañantes. La primera etapa fue la de explicar a los niños y padres los objetivos
del taller y la modalidad de trabajo. Estos consistían en dar a
conocer diferentes regiones de Chile para expresarlas luego gráficamente
a través de la pintura. A lo largo de los talleres, los niños
demostraron un gran interés por conocer las costumbres, la historia
y geografía relacionadas con las zonas visitadas desde el norte
hasta el sur. Con la participación de los miembros de PROTACH y del Conjunto
folclórico Arco Iris de Montreal, se presentó nuestro baile
nacional, juegos tradicionales (el trompo y el emboque fueron los favoritos)
y se ofreció una once a la chilena para todos los presentes. Tuvimos
también “La hora del cuento” con Amaya Clunes, profesora
de teatro, quien presentó su creación “El Copihue
Rojo” la que inspiró a los participantes para pintar su versión
de nuestra flor nacional. Quiero destacar la necesidad de poder continuar con estos talleres que
engrandecen a nuestra comunidad. Nuestros hijos y nietos ganan conociendo
nuestro país. Tal como lo indicó Ana Leyton esta experiencia , “la aventura” como la hemos llamado, fue muy enriquecedora y exitosa. Los talleres cumplieron ampliamente con su objetivo. Las actividades realizadas durantes las cinco sesiones lograron «despertar la chilenidad» y permitieron un acercamiento a las raíces en las generaciones jóvenes. Todos los comentarios recibidos tanto de participantes como de acompañantes o de otros miembros de la comunidad chilena son positivos. Existe un consenso general, los Talleres Raíces en su formato artístico y pedagógico-cultural han sido un aporte valioso para asegurar el mantenimiento y la transmisión de nuestras raíces y de nuestra cultura en Montreal. El éxito de Talleres Raíces no hubiese sido posible sin la contribución financiera de la Dirección para la Comunidad de Chilenos en el Exterior (DICOEX), sin. el apoyo incondicional de nuestros miembros y amigos, del Consulado general de Chile en Montreal, de la directiva de la Iglesia Unida St-Jean y de la Parroquia Camino de Emaús, del Conjunto folclórico Arco Iris, del grupo de Artistas en Artes Visuales del Norte de Montreal (AAVNM), de SG Graphique, de los padres y los abuelos que con entusiasmo acompañaron a los niños y por qué no decirlo sin la gran implicación de los comités de trabajo, de los animadores, monitores y voluntarios. A todos ellos les hacemos llegar una vez más nuestros más sinceros agradecimientos.
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